Un artículo publicado hoy a las 6:00 horas por Levante-EMV, periódico regional de la Comunidad Valenciana, en el este de España, destaca cómo el cambio climático está obligando a las autoridades públicas a reforzar la seguridad de las presas ante las crecidas repentinas, cada vez más frecuentes. El artículo se centra en el Ministerio de Transición Ecológica y sus esfuerzos por mejorar la resiliencia de los embalses en las cuencas de los ríos Júcar y Segura mediante mejoras estructurales, digitalización y nuevas tecnologías como los gemelos digitales.
Para el público internacional, la Comunidad Valenciana es una región mediterránea en la costa este de España, que comprende las provincias de Valencia, Alicante y Castellón. Es una zona donde la gestión del agua es de suma importancia. Largos periodos de sequía pueden ir seguidos de lluvias muy intensas, provocando inundaciones repentinas que pueden ejercer presión sobre ríos, embalses y poblaciones cercanas.
Según el artículo, muchas represas en la región se construyeron hace décadas, cuando las condiciones climáticas eran diferentes a las actuales. Ante la creciente frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos, las autoridades están revisando la capacidad de estas infraestructuras para liberar agua de forma segura, resistir inundaciones excepcionales y responder a emergencias. Un ejemplo es la represa de Beniarrés, construida en 1958 sobre el río Serpis, donde las obras recientes han aumentado la capacidad de descarga de las compuertas del aliviadero de 1200 a aproximadamente 1800 metros cúbicos por segundo.
El artículo también hace referencia a otros embalses, como Forata, Arenós y Montesa, donde se están estudiando o implementando diferentes medidas de seguridad y adaptación. En Forata, gravemente afectada por la tormenta DANA de 2024, la intervención prevista tiene como objetivo prevenir el desbordamiento lateral y mejorar la capacidad de respuesta de la presa. Estas acciones demuestran que adaptar las infraestructuras al cambio climático no es solo una cuestión técnica, sino también un elemento clave para la seguridad pública y la resiliencia territorial.
Una de las medidas más innovadoras mencionadas es el uso de gemelos digitales. Un gemelo digital es una réplica virtual de un sistema físico, conectada a datos reales mediante sensores, modelos de simulación y plataformas de monitorización. En el caso de una presa, puede ayudar a los ingenieros a observar los niveles de agua, el comportamiento estructural, los escenarios de lluvia y los posibles riesgos en tiempo real. Esto permite anticipar incidentes, simular situaciones hipotéticas y tomar mejores decisiones antes de que se produzca una emergencia.
Este ejemplo está estrechamente relacionado con el proyecto Gemelo Digital en la Fabricación Inteligente. Si bien el proyecto se centra en la fabricación inteligente, las habilidades que promueve son fácilmente transferibles a otros sectores. Ya sea aplicado a una línea de producción, una máquina industrial o una presa, los gemelos digitales ayudan a conectar los mundos físico y digital para monitorizar, simular, predecir y mejorar el rendimiento.
Para la formación profesional, esta es una valiosa oportunidad. Los futuros técnicos deberán comprender los sensores, los datos, las herramientas de simulación y los sistemas de mantenimiento predictivo. Proyectos como el Gemelo Digital ayudan a preparar a los estudiantes para esta nueva realidad, donde las tecnologías digitales impulsan industrias e infraestructuras más seguras, inteligentes y sostenibles.
